Familia-colegio

EL PROFESOR PARTICULAR


A lo largo de los últimos años he podido observar las actitudes y aptitudes de esos alumnos con problemas en los estudios. He de decir que todos los alumnos particulares que he tenido han tenido, tienen y tendrán muy buenas aptitudes. El problema es la actitud.

La falta de actitud viene motivada por no poseer un hábito de trabajo que resuelva las obligaciones como estudiante. La familia es la culpable de esto. Si desde que son unos niños no se acostumbran a estudiar, cuando son adolescentes el peligro de fracaso escolar es inminente y la situación es insostenible. Ante la desesperación, las familias acuden al profesor particular.

La figura del profesor particular es de salvador. Es esa persona que en un mes va a hacer que los problemas desaparezcan y los suspensos se conviertan en sobresalientes. Eso nunca ocurre. El profesor particular no tiene recetas mágicas para eso.

La labor es de apoyo. Organizar al alumno en sus tareas, enseñarle técnicas de estudio, resolver dudas y motivarle. A partir de esto el chaval tiene que poner de su parte para sacar todo adelante. Porque es él el que tiene que ir a clase, hacer los deberes, hacer los exámenes, etc.

Como norma general los resultados tardan en llegar alrededor de un par de meses o un trimestre. Esto ocurre porque hay que cambiar todos los hábitos de estudio y llevarle un paso más allá en su día a día para que sea eficiente. Automáticamente los padres creen que el siguiente examen será pan comido y la calificación alta. Que los cinco o seis suspensos del primer trimestre serán notables el siguiente. Con suerte se aprobarán todas.

Ya que estas clases son normalmente dos veces por semana, a hora por clase, es labor también de los padres ayudarle cuando el profesor particular no esté. Porque siempre habrá que hacer trabajos, deberes, estudiar, etc.

Es común que el alumno al recibir dichas clases crea que no tiene nada que hacer fuera de ellas. Y cuando se prepara un examen nunca repasa después de esa hora. Entonces seguimos en las mismas...

Los alumnos que necesitan estas clases suelen ser adolescentes que no tienen la atención suficiente de los padres, problemas de disciplina en el aula y amistades poco recomendables. La autoridad en los padres no existe y cuando no pueden más recurren a las clases particulares.

En el desarrollo de las clases he podido ver que todos resuelven las dudas pronto y entienden todos los conceptos a la perfección. Llegando incluso a dominar las actividades. Cuando se prepara un examen memorizan rápido y entienden lo que estudian. Su capacidad para resolver los problemas que le presenta la materia es asombrosa, muchas veces sin mi ayuda. Muchas veces me he preguntado qué hacía yo allí.

El problema es la falta de actitud. Comprender que hay que trabajar día a día, más atención por parte de los padres, mayor colaboración centro-familia, pasar menos tiempo en la calle los días de clase, comportarse correctamente en clase y respetar al profesorado.

En definitiva, entender que es un trabajo de todos. En el que tanto el protagonista como su entorno tienen que trabajar en común para que el resultado final sea óptimo.

Ningún adolescente de este tipo tiene menos capacidades que los demás. El profesor particular puede ayudar y orientar pero al que califican es al alumno.

Si ellos quieren, pueden sacar los estudios adelante. Depende de ellos.




EL FRACASO DE TODOS

Hay tres factores principales que afectan al fracaso escolar: aula, amigos y familia.

Todo se empieza a generar en el aula cuando el alumno se toma licencias de desobediencia y liderazgo del grupo. En este mismo lugar le siguen sus amigotes de clase que le ríen las gracias. El profesor pasa a ser el enemigo que no admite dichos comportamientos.

Tanta culpa tiene el profesor como el revoltoso en cuestión. Es común que el docente se canse rápido de este tipo de alumnos y los deje a su suerte. No debería ser así. Es un trabajo duro sacar adelante a estos alumnos pero se puede conseguir.
Como profesor se que es muy difícil enfrentarse a un grupo en el que más de la mitad del mismo respalda los comportamientos del revoltoso.

El profesor no puede hacerse cargo de todo. Por ello es necesaria la colaboración de las familias.
El profesor impone sus normas y la gran mayoría las respetan excepto por un par de ellos. Son los mismos que no aceptan normas en casa.

Es esencial que se recuperen a estos alumnos entre todos. Si el profesor hace caso omiso, los padres no hacen nada por reorientarle y tiene amistades que alimentan su rechazo a todo lo que rodea su vida educativa la caída libre es inminente.

El fracaso escolar no supone sacar malas notas exclusivamente. Supone una separación de un entorno beneficioso para el alumno. Un entorno que le va a educar frente a la vida y dónde tiene que adquirir unas competencias educativas necesarias para su sociabilidad. Un entorno que le permitirá encontrar su camino laboral dentro de un centro escolar que solo va a dar facilidades para que ese alumno consiga sus objetivos.

Es necesaria la colaboración familia-centro para recuperar la motivación y el respeto. Todos hemos tenido mejores y peores épocas en el colegio o instituto pero son daños mínimos que hay que superar. Si hay alguien que no los puede superar por sí mismo hay que ayudarle.

Hay que tomar conciencia que un alumno que empieza a desviarse del camino educativo no se le puede hacer volver con gritos por parte de la familia y castigos por parte de los docentes. Cuando se sucedan los primeros síntomas de que algo empieza a cambiar para mal hay que actuar con criterio y responsabilidad sin imponer nada a la fuerza. Es tarea de los padres no poner en contra a su hijo y tarea del profesor el encontrar nuevas motivaciones.

Con todo esto las familias se desbordan y los profesores acabarán quemados y no querrán saber nada.

En la actualidad el porcentaje de abandono escolar es muy alto. España es el tercer país de Europa con mayor tasa de fracaso escolar.

Si no se hace nada las familias asumirán lo ocurrido, el profesor pasará página y el mayor afectado será el alumno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada